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Bernardo Lichtenberg
Beato, presbítero y
Mártir
* Ohlau 3 de diciembre de 1875
† Hof 5 de noviembre de 1943
Memoria: 5 de noviembre
Esbozo biográfico
por Gotthard
Klein
Bernhard Lichtenberg fue el segundo de cinco hermanos. Sus
padres fueron el comerciante Augusto Lichtenberg y su esposa Emilie
Hubrich. Creció en la ciudad de Ohlau, en Silesia central, en el
tiempo del «Kulturkampf», lejos de la capital prusiana, en
un ambiente intensamente protestante. Lichtenberg fue ordenado
sacerdote el 21 de
Junio de 1899 en la catedral de Breslavia por el cardenal Kopp,
después de haber terminado el bachillerato en humanidades en el
instituto de Ohlau, y los estudios de teología en las
universidades de Innsbruck y Breslavia. Su primer destino fue como
tercer coadjutor de la parroquia Santiago Apóstol de la ciudad
de Neisse. Desde
agosto del 1900 desarrolló de una forma incansable y valerosa su
labor pastoral en Berlín, la próspera capital del estado,
primero como coadjutor en la parroquia San Mauricio en
Friedrichsberg-Lichtenberg (1900–1902), más tarde en la
parroquia Corazón de Jesús en Charlottenburg (1902–1903),
posteriormente en la parroquia San Miguel en Berlín
(1903–1905), y finalmente como Curato en las parroquias de
Friedrichsfelde-Karlshorst (1905–1910) y Pankow (1910–1913).
Después de estas primeras experiencias pastorales fue nombrado
párroco de la parroquia Corazón de Jesús en
Charlottenburg el 18 de marzo de 1913. A pesar de la cantidad de
dificultades financieras y de personal que aparentemente
parecían insuperables, consiguió fundar cinco nuevas
capellanías separándolas de la sobredimensionada
parroquia, que contaba con más de 30.000 católicos. Para
recolectar el dinero necesario para la construcción de las
iglesias en las capellanías, Lichtenberg emprendió
numerosos viajes, entre ellos uno a Chicago en 1926. Su presencia en el
ayuntamiento de Charlottenburg como miembro del partido político
«Zentrum», la entendía como una forma especial de su
responsabilidad presbiteral a favor de la minoría
católica.
Después de la erección de la diócesis de
Berlín, Lichtenberg fue nombrado miembro del cabildo
catedralicio en 1931, párroco de la catedral de Santa Eduviges
en 1932
y finalmente presidente del cabildo en 1938. De esta manera
ascendió a un puesto de responsabilidad en la jerarquía
de la iglesia. Se puede decir que era tenido en cuenta como la segunda
persona en importancia después del obispo («Dignitas post
Pontificalem major»). Como miembro del la curia diocesana,
Lichtenberg
era el encargado de las Visitaciones de las ordenes religiosas
femeninas, así como de los alcohólicos, los conversos,
los
refugiados y sobre todo de los «católicos no arios»,
que eran ya
perseguidos por el régimen nacional-socialista. Desde 1938
éstos eran atendidos pastoral y caritativamente en una
institución caritativa eclesial.
Se ha hecho especialmente conocida la oración pública que
Lichtenberg pronunció, impresionado por el pogromo desatado
contra los judíos en la «noche de los cristales
rotos», el 9 de
noviembre de 1938 en la catedral de Santa Eduviges: «Lo que
sucedió ayer lo sabemos, lo que sucederá mañana no
lo sabemos. Pero lo que ha acontecido hoy, eso lo hemos vivido. Afuera
arde el templo. Éste es también una casa de Dios»
(Recuerdos de Elisabeth Kleemann; Archivo Diocesano de Berlin V/26:
Proc. doc. varia, W 24). Después de esto, Lichtenberg rezaba
públicamente todos los días por los judíos
así como por los «cristianos no arios» y por todos
los atribulados
y perseguidos.
Según el servicio de seguridad de las SS, Lichtenberg fue
calificado el 26 de abril de 1940, como «un combatiente
fanático
de la causa católica y un enemigo fanático del
nacional-socialismo. Para él, el nacional-socialismo significa
herejía y ateísmo. Últimamente, su trabajo
principal, ha
consistido en la organización de una institución
caritativa para ayuda a cristianos no arios, por medio de la cual,
pretendía facilitarles la salida de Alemania por medio de cartas
de recomendación y certificados» (Archivo Federal,
Archivo
intermedio
D-H, ZB I 1584, 249).
El 26 de Agosto de 1941, sacudido por la «ardiente
homilía» del
obispo Clemente Augusto von Galen (1878–1946), Lichtenberg
también
protestó contra la aplicación de la eutanasia a
niños incapacitados física y mentalmente: «sobre mi
alma
de sacerdote está el peso de saber los crímenes
cometidos contra las leyes morales y las leyes del estado. Pero
aún estando yo solo, le pido cuentas a usted, señor
Reichsärzteführer, como hombre, cristiano, sacerdote y
alemán, por los crímenes que acontecen, ya sea por medio
de sus ordenes directas o de su aprobación, y que suscitan
la venganza del Señor de la vida y la muerte sobre el pueblo
alemán» (A. Erb,
80).
Lichtenberg, preparó para el 26 de octubre de 1941, una proclama
para denunciar desde el púlpito unos panfletos anónimos
antisemitas, que de hecho fueron difundidos en todo el estado por la
NSDAP (Landgericht Berlin PK Js 37/41 [321.41]): «En las casas de
Berlin», escribió Lichtenberg, «se están
repartiendo
anónimamente panfletos instigadores contra los judíos. En
ellos se asegura, que cualquier alemán que por falso
sentimentalismo, apoye de alguna forma a un judío, comete
traición contra su pueblo, aunque sólo sea por mostrarle
su simpatía. No os dejéis confundir por este pensamiento
anticristiano, sino actuad según los preceptos de Jesucristo:
‹Amarás a tu
prójimo como a ti mismo› ». Esta proclama
no se
llegó a leer en público, ya que Lichtenberg fue detenido
por la Gestapo el 23 de octubre de 1941 por «actividades
ilícitas contra el Reich». En un interrogatorio del 25 de
Octubre de 1941 confesó públicamente (Archivo diocesano
de Berlin V/26): «Yo rechazo
profundamente la Evacuación
[de los
judíos] y todo lo que ello conlleva, porque va contra del
mandamiento principal del cristianismo: ‹Amarás a tu
prójimo como a ti mismo›; y reconozco en los judíos a mi
prójimo. Ellos poseen un alma inmortal a imagen y
semejanza de Dios. Ya que no puedo impedir esta disposición del
gobierno, he decidido acompañar a los judíos y a los
judíos-cristianos a la deportación y servirles
allí como pastor. Aprovecho esta ocasión para pedirle a
la Gestapo, que me lo conceda». El informe final de la
Gestapo
del 3 de
noviembre de 1941 resaltó la «mala actitud» de
Lichtenberg hacia
el régimen nacional-socialista y su política racial,
sobre todo por haberse ofrecido en varias ocasiones
(«voluntariamente»)
a servir como pastor en campos de concentración (Interrogatorio
del 25 de octubre y 3 de noviembre de 1941; compárese
Lichtenberg a Stenig, 4 de noviembre de 1942; Lichtenberg a
Ostendorf, 15 de marzo de 1943; nota de página del obispo Graf
von Preysing, 29 de septiembre de 1943). La Gestapo consideró
vagamente mandarlo para este servicio al Ghetto de la ciudad de
Litzmann (Łódź).
El 3 de noviembre de 1941 el juez de primera instancia emitió
una orden de arresto contra Lichtenberg. El mismo día
ingresó en a la prisión preventiva de Alt-Moabit en
Berlín (celda 367). Lichtenberg presentó una
reclamación contra esta orden, pero fue rechazada por el juzgado
el día 8 de noviembre. «La
paz ha sido perturbada»
al criticar
en su oración las medidas tomadas por el estado. Las
críticas pronunciadas en ella son «instigadoras».
Lichtenberg es
sospechoso de delitos perniciosos contra la ley del estado en dos
ocasiones, y en una por haber utilizado mal el púlpito. Su
entrada en prisión está plenamente justificada, «ya
que
si se le dejase en libertad, el acusado utilizaría esta libertad
para repetir los mismos delitos. Por la gravedad del caso, no es
posible dejar al acusado en libertad».
El ministro de justicia del Reich ordenó el 3 de marzo de 1942,
la captura de Lichtenberg por haber delinquido contra las leyes del
estado. Se apoyó para ello en el informe realizado el 2 de
diciembre de 1941 por el fiscal general para el juzgado de
Berlín, y completado el 5 de enero de 1942. El 22 de mayo de
1942, el juzgado primero de lo penal de Berlín [presidente: Wulf
Boeckmann, consejero: Dr. Paul Hinke, consejero: Ernst Herfurth,
fiscal: Walter Nuthmann],
condenó a Lichtenberg a dos años de prisión, por
«haber utilizado mal el
púlpito en una ocasión y
por un
delito pernicioso contra el parágrafo 2 de la ley del
estado», y
por ello «se dispone su entrada
en la prisión
preventiva», y el
pago de 1185.78 RM [marcos] para sufragar los gastos del procedimiento.
El Dr. Paul Stenig, valeroso abogado defensor, pidió su puesta
en libertad, pero contra el veredicto del juzgado, no había
prácticamente medios legales para apelar. Lichtenberg fue
trasladado el 29 de mayo de 1942 desde la prisión preventiva a
la prisión de Tegel de Berlín (celda 232). Allí
permaneció hasta el final de su condena, con excepción de
su estancia en la enfermería de la prisión. Las
solicitudes presentadas a su favor por el obispo Graf Preysing pidiendo
que se le dispensase de la condena a causa de su precario estado de
salud, y los cautelosos movimientos diplomáticos realizados por
el nuncio apostólico Cesare Orsenigo el 29 de septiembre de
1943, fueron inútiles. El 29 de septiembre de 1943 el obispo
Graf Preysing pudo transmitir personalmente a Lichtenberg un saludo de
parte del papa Pío XII: «Nos
ha ... consolado»
escribió
el papa [el 30 de abril de 1943], «que los católicos, en
especial los católicos de Berlín, hayan proporcionado a
los así llamados ‹no arios› tanto amor en sus
tribulaciones. Aprovechando esta ocasión, expresamos
nuestro especial y paternal reconocimiento, así como nuestra
cercanía, al prelado Lichtenberg, que actualmente se encuentra
en prisión». Este reconocimiento del papa
provocó
en
Lichtenberg una «gran dicha»
(H. G. Mann, 105
y 111).
El estado de salud de Lichtenberg, que ya antes de su entrada en
prisión era precario, empeoró drásticamente
durante su estancia en ella, a causa de la mala alimentación
recibida y de las circunstancias que lo rodeaban. En varias ocasiones
precisó de tratamiento médico a causa de un
progresivo empeoramiento de sus enfermedades de riñones y
vías urinarias, así como por descompensación
cardíaca. Incluso el mismo día en que estaba prevista su
puesta en libertad, Lichtenberg se encontraba en la
enfermería de la prisión en un estado de salud muy
precario. En vez de ser puesto en libertad, fue «entregado»
a la
Gestapo, que lo trasladadó al campo de trabajo de Wuhlheide en
Friedrichsfelde, y de allí, a pesar de que su preocupante estado
de salud era conocido, el Reichssicherheitshauptamt, dispuso su
traslado al campo de concentración de Dachau.
El 3 de noviembre de 1943 Lichtenberg llegó a la ciudad
de
Hof en un tren de prisioneros. En la mañana siguiente fue
llevado al hospital de Hof, en categoría de preso, debido a que
se encontraba en peligro de muerte. Allí murió
aproximadamente a las 6 de la tarde del 5 de noviembre de 1943, fiesta
del Sagrado Corazón de Jesús. En contra de lo que se
podía esperar, sus restos no fueron incinerados, sino que fueron
enviados a Berlín, por la policía local, donde fueron
enterrados el 16 de noviembre de 1943 en el cementerio de Santa
Eduviges,
después de haberse celebrado los funerales en la iglesia de San
Sebastián. Los restos mortales descansan desde 1965 en la cripta
de la
catedral de Santa Eduviges. El papa Juan Pablo II lo beatificó
como
mártir el 23 de junio de 1996 en Berlín, dando así
permiso para su veneración y fijando el 5 de noviembre,
día de su muerte, como fecha litúrgica de su
conmemoración. El 7 de julio de 2004 la institución
israelí para la memoria «Yad Vashem» le
otorgó el
título póstumo de «Righteous among the
Nations»
[Justo
entre las Naciones].
Traducción par Fernando Yago Cantó
Bibliografía
seleccionada
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versión abreviada: Leutesdorf 1985; versión italiana: Brescia
1974; versión
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Vor die Tür gesetzt. Im
Nationalsozialismus verfolgte Berliner
Stadtverordnete und Magistratsmitglieder 1933–1945. Ed.: Christine
Fischer-Defoy [et al.], Berlin 2006, 271 s.
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