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↗Esbozo biográfico
Bernardo Lichtenberg
Beato, presbítero y
Mártir
* Ohlau 3 de diciembre de 1875
† Hof 5 de noviembre de 1943
Memoria: 5 de noviembre
Dios y Padre de todos los hombres, el beato Bernhard
Lichtenberg pudo, por fidelidad a Tí, oponerse a la injusta
violencia de su tiempo. Arrastrado hacia la muerte, ofreció su
vida como mártir por la dignidad de los hombres.
Concédenos preguntarnos continuamente cuál es tu voluntad
y seguir los dictados de nuestra conciencia.
Bernhard Lichtenberg
nació el 3 de diciembre de 1875 en Ohlau, Silesia.
Desarrolló su actividad pastoral en Berlín de una forma
ejemplar, como devoto presbítero (1899), como párroco en
la catedral (1932), y como Presidente del cabildo catedralicio (1938).
Fue incansable en la pastoral y en las actividades caritativas. El 23
de octubre de 1941 fue arrestado por la Gestapo, debido a que
rezó públicamente por los judíos perseguidos y
criticó la «eutanasia» que se venía
practicando. El 22 de mayo de 1943 fue condenado por ello por un
tribunal especial. Después de dos años de prisión
y gravemente enfermo, murió el 5 de noviembre de 1943 en Hof,
cuando era conducido al campo de concentración de Dachau. Fue
beatificado como mártir el 23 de junio de 1996 en Berlín,
por el papa Juan Pablo II. La tumba del beato Bernhard se encuentra hoy
en día en la cripta de la Catedral de Santa Eduviges en
Berlín.
Debemos examinar, juzgar y luego actuar
bajo la luz de la eternidad.
De sus notas durante la prisión:
Alma mía, al despertar por la mañana comienza
diciéndote a ti misma lenta y pensativamente: «Hoy quiero
examinar todo a la luz de la eternidad, todo lo que me sucede, lo que
me alegra y lo que me apena, lo que me anima y lo que me
oprime». Tal vez tendré ciertamente, dentro de algunas
semanas que imponerme un segundo propósito, ya que me he
percatado de cuál es mi problema: la impaciencia. En el futuro,
después de mi primer propósito diré lenta y
pensativamente: «Hoy quiero dominar mi alma con mi
paciencia». Sé que perderé mil veces la paciencia,
pero renovaré siempre el propósito de la paciencia. Tal
vez entenderé después de algunos meses, por
qué pierdo la paciencia tan rápidamente: soy muy
rápido al hablar, lo que siento en mi corazón se me
escapa por la boca, expreso demasiado rápido mi enojo.
Tendré que imponerme un tercer propósito: «hoy me
propongo no pecar con la palabra». Y, porque el pensamiento
siempre precede a la palabra, tendré que formular el tercer
propósito: «hoy me propongo no pecar ni con el pensamiento
ni con la palabra». Ahora el círculo parece estar cerrado.
En los próximos años actuaré según esta
regla. Y si me doy cuenta de que todavía no me he convertido
«en amor et deliciae» [amor y delicia] para mi entorno, mi
familia y mis compañeros, entonces, me detendré de nuevo
y buscaré más profundamente la causa de este mi actuar:
«¿quién o qué es lo que me lo impide?»
Y encontraré que no estoy del todo convencido. En el
fondo, busco ser querido por los hombres y no por Dios. Me gusta ser
alabado y reconocido. Me enojo cuando soy reprochado, criticado y
juzgado maliciosamente. Me tendré que imponer un cuarto
propósito: «hoy quiero hacerlo y sufrirlo todo por
amor». Deseo vivir un par de años según estas
reglas y después ver hasta donde he llegado. Espero que Dios se
apiade de mi, y de ello estoy seguro: «Porque Yahvé
reprende a aquel que ama» (Pr. 3,12). «Azota a todos los
hijos que acoge» (Hb. 12,6). De esto me he podido convencer en la
pastoral...
Beato Bernardo, ruega por nosotros.
Si por la intercesión
del beato Bernardo Lichtenberg su oración ha sido escuchada, le rogamos lo comunique al presidente
del cabildo catedralicio:
Dompropst Dr. Stefan Dybowski
Hinter der Katholischen Kirche 3
10117 Berlín
ALEMANIA
stefan.dybowski@erzbistumberlin.de
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portada | Última
modificación: 2 de enero de 2010 © Diözesanarchiv
Berlin
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